lunes, 16 de agosto de 2010

SI NO LE GUSTA LO QUE COSECHA, CAMBIE LO QUE SIEMBRA

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“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segara“
Gálatas 6:7
Estoy leyendo un libro muy bonito que me regaló mi esposa, en él leí esta frase tan dura pero cierta…
Conocemos perfectamente la ley de la siembra y la cosecha, que depende de lo que nosotros sembremos eso es lo que vamos a cosechar, esto no se refiere a términos económicos, sino a situaciones de la vida diaria:
Si en mi casa, con mi esposa, yo siembro comprensión, voy a cosechar o recibir por parte de ella comprensión.
Si con mi familia yo siembro escasamente, escasamente voy a recibir de ellos (tiempo, ayuda, comprensión etc.)
Si yo siembro odio, rencor, resentimiento para con otra persona, no puedo esperar cosechar amor de parte de esa persona…
En fin, muchos ejemplos de los que podríamos hablar, lo que quiero que reflexionemos es que si ya estas cansado de lo que estas cosechando de todo en tu vida, en todo sentido, ministerial, familiar, con amigos, hermanos de la iglesia, compañeros de trabajo, la solución es simple DEBES DE CAMBIAR LA SEMILLA QUE ESTAS COSECHANDO…
Muchas veces no nos damos cuenta que los del problema somos nosotros, que los demás están en toda la razón y los que debemos cambiar somos nosotros para bien de todos.
Sientes que tu suegra no te quiere, pues debes sembrar la semilla del amor, para que germine y te de cómo resultado amor de parte de ella.
Dios quiere hacer grandes cosas en tu carácter, solamente debes de identificar aquella semilla que estas sembrando mal, debes de cambiarla por una mejor y puedas ver como Dios ha de hacer germinar para bien de tu vida primeramente, de tu familia, amigos, compañeros de trabajo.
Un pastor enseñaba ya hace muchos años que no puedo estar esperando cosechar mangos en un árbol de manzanas, mucho menos cosechar un árbol de tuti fruti porque este no existe.
Cada uno de nosotros debemos de reconocer cual es el trato que tenemos para con las demás personas que nos rodean y ámanos para evaluar si es necesario sembrar una semilla diferente a la que estamos usando para poder cosechar cosas diferentes a la que recibimos.
El primer paso que debemos de dar es reconocer que estamos sembrando la semilla equivocada, que necesitamos cambiarla.
Como segundo paso, plantemos la semilla correcta, especialmente la del amor, para que podamos recibir lo que en verdad queremos…
En tercer lugar cuidemos esas semillas, para que crezca y de un muy buen fruto.
Autor: Rene Pleitez
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Gracias por detenerte a leer estas líneas, espero que sean de bendición para tu vida y aún puedas compartirlas para que juntos plantemos un gran jardín de buenos frutos en todo tiempo.

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